Para entrenadores personales
Sin recepción, sin secretaria y sin local: vos sos el negocio entero. Siimplo lleva los packs de sesiones, agenda por alumno y te dice quién te debe, para que no te enteres entrenando.
Un entrenador personal no pierde plata por desorden, la pierde por incomodidad. El alumno compró diez sesiones, va por la octava, y la conversación de "che, se te terminan" es justo la que uno posterga. Dos semanas después le diste tres sesiones de regalo sin decidirlo.
Eso pasa porque el conteo vive en tu cabeza o en una nota del teléfono, y el alumno tiene su propia versión. Cuando los números no son públicos, la duda siempre se resuelve a favor de quien no cobra.
Siimplo vende el pack como pack y descuenta una sesión cada vez que entrenás. Vos lo ves y el alumno también. La octava sesión ya avisa que quedan dos, y la renovación pasa a ser un trámite en lugar de una charla incómoda.
El entrenador que atiende en un parque a las siete, en un gimnasio a las diez y a domicilio a las cinco no tiene una grilla fija: tiene bloques que cambian por clima, por tránsito y por el alumno que reprograma por tercera vez.
En Siimplo cada sesión es un turno con su duración real y su lugar, y reprogramar es mover el turno, no rehacer la semana. El alumno recibe la confirmación y el recordatorio por WhatsApp sin que vos escribas nada, que es lo que baja las ausencias cuando el compromiso es solo con vos.
Si trabajás con grupos chicos, un turno puede tener varios alumnos y descontar una sesión del pack de cada uno, sin llevar cuentas paralelas.
La reprogramación es el costo oculto del oficio: el alumno que mueve el martes al jueves te deja un hueco que ya no vendés. Con la agenda cargada ves los huecos reales de la semana y podés ofrecerlos a otro alumno en el momento, en lugar de descubrir el viernes que perdiste dos horas.
Casi todos los entrenadores empiezan solos y terminan con dos colegas, un espacio propio o clases grupales. El problema habitual es que la herramienta que servía para uno no sirve para tres, y la migración cuesta más que el ahorro.
Es la misma plataforma que usan estudios y gimnasios completos: cuando sumás profesionales, clases grupales o un local, activás lo que necesitás sobre los mismos alumnos y el mismo historial. No hay export ni arranque de cero.
Vendés diez, se descuentan solas, y el alumno ve cuántas le quedan.
Cada sesión con su duración y dónde es: parque, gimnasio o domicilio.
Confirmación y aviso automáticos, sin escribir un mensaje.
Quién pagó, quién debe y cuánto entró en el mes, sin planilla aparte.
Un turno con varios alumnos, descontando del pack de cada uno.
Página propia con tus servicios y reservas online, en todos los planes.
Cada módulo, tal como lo vas a usar entre una sesión y la siguiente.

Las sesiones de hoy, tus socios activos y el link de reservas que usan los socios: todo en la primera pantalla.

Sesiones individuales y clases grupales juntas, y cada clase se despliega para ver quién se anotó y cuántos lugares quedan.

Preguntale en tus palabras y te guía paso a paso por Siimplo; además mira tu agenda real y te arma el turno para que lo confirmes vos.

Asigná bloques de fuerza, hipertrofia o pretemporada por socio, armados con tu propia biblioteca de ejercicios y plantillas reutilizables.

Ingresos, gastos y ganancia neta para el período que elijas, con gráfico de tendencia, desglose por categoría y descarga.

Vendé bloques de 5 o 10 sesiones y dejá que el sistema descuente los créditos solo: así se vende el entrenamiento personal.

Quién llegó, a quién llamaron y quién terminó, para que el recambio de clases no se convierta en una cola en el mostrador.

Los turnos de hoy de un lado, quién ya llegó del otro: hacés pasar al siguiente con un solo clic.

Quién tiene que volver y cuándo — controles post-visita y recordatorios en cola automáticamente, no en la cabeza de alguien.

Toda tu masa societaria con datos de contacto, créditos de sesión disponibles e invitaciones pendientes en una lista buscable.

Todas las facturas en un solo registro — pagada, pagada parcialmente, pendiente o borrador — con la venta en la misma pantalla.

Abrí y cerrá la caja con saldo inicial y esperado, ingresos, egresos y cada movimiento etiquetado por medio de pago.

Lo que debés y lo que te deben, con antigüedad a más de 30, 60 y 90 días y los días de atraso en cada fila.

Suplementos, indumentaria y equipamiento con SKU, costo y precio de venta, y alertas antes de quedarte sin whey.

Seguí qué pediste, a quién, cuándo y para cuándo llega, con las entregas demoradas marcadas.

Tu libro de proveedores con CUIT, persona de contacto, mail de pedidos y código interno.

Tu equipo con roles, última actividad y accesos que activás o desactivás, más una pestaña de permisos a medida que crecés.

Las conversaciones con clientes quedan en el sistema y no repartidas en teléfonos personales, con no leídos y archivado.

Tareas de seguimiento atadas a un cliente con fecha límite, para que “después lo llamo” sea algo que podés controlar.

Todas las formas en que cobrás — efectivo, posnet, cuentas bancarias — cada una con su moneda y su estado.

Manejá todas tus sucursales desde una sola cuenta en el plan más alto, cada una con su equipo, stock y caja.

La página de tu negocio de cara al cliente: portada, logo, descripción, especialidades, idiomas y certificaciones.

Entrenamiento personal, clases en grupos reducidos, evaluaciones funcionales y consultas nutricionales, cada uno con su duración.

Un perfil por socio con su historial de sesiones, para que cualquier entrenador retome donde quedó el anterior.
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Sitio web incluido
Cada cuenta de Siimplo publica una página para tu negocio: tus servicios, reservas online y tu catálogo, sin diseñador ni hosting.
Tus servicios a la vista, siempre actualizados
Tus clientes reservan solos, las 24 horas
Catálogo de productos con precios
Cargá un pack de diez y agendá dos sesiones. El plan gratis no pide tarjeta.
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