Para lavaderos
Un lavado simple son veinte minutos, un pulido son tres horas, y el de las diez trajo una camioneta. Siimplo agenda por tipo de servicio y tamaño, lleva los abonos y cierra la caja por turno.
En un lavadero el tiempo es el inventario. Lo único que vendés es la capacidad de tu box por hora, y eso se arruina cuando la agenda trata todos los lavados igual. Un lavado exterior de un auto chico y un detallado interior de una camioneta no ocupan lo mismo ni se cobran igual.
El resultado típico es una cola que se estira: aceptaste cinco turnos en dos horas porque en la planilla todos medían media hora, y tres de ellos eran camionetas. A partir de ahí el día entero corre atrasado y el cliente de las doce espera de pie.
Siimplo define cada servicio con su duración y su precio según el tipo de vehículo, así que la agenda refleja la capacidad real. Si el turno no entra, no se ofrece, ni en el mostrador ni en la reserva online.
Un lavadero vive del cliente que vuelve cada semana, y ese cliente casi siempre está en algún tipo de abono: cuatro lavados al mes, lavado libre, el plan del edificio de al lado. Controlar eso con una libreta es lo que hace que alguien lave gratis durante dos meses sin que nadie lo note.
En Siimplo el abono se vende como un paquete de lavados que se descuenta en cada visita. Cuando el cliente llega, ves cuántos le quedan y si está al día, antes de que el auto entre al box.
Y como el historial va por vehículo y no solo por persona, el auto de la empresa que viene con distintos conductores sigue teniendo un solo registro.
Un lavadero suele trabajar en dos turnos con gente distinta, y el efectivo pasa de mano en mano. Si el cierre es uno por día, el faltante no tiene dueño y la conversación se vuelve incómoda para todos.
Siimplo cierra caja por turno de trabajo, con su responsable y su desglose por medio de pago. Lo cobrado en efectivo, por transferencia y con tarjeta queda separado, y cada turno cierra el suyo. Los reportes suman lo que haga falta después, por servicio, por lavador y por día.
Cada lavado con su duración y precio según el tipo de vehículo.
Paquetes de lavados que se descuentan en cada visita, visibles al llegar.
El auto tiene su registro aunque cambie quien lo trae.
Cierre con responsable y desglose por medio de pago, no uno por día.
Tu web pública con reservas, eligiendo servicio y tipo de vehículo.
Qué se hizo, cuánto entró y quién lo hizo, sin planilla aparte.
Cada módulo, tal como lo va a usar tu equipo entre el box y el mostrador.

Los trabajos de hoy, tu cantidad de clientes y el link de Recepción Virtual que escanean para reservar o registrarse solos.

El trabajo del día con el servicio, el mecánico asignado y el cliente, en lista o calendario.

Preguntale en tus palabras y te guía paso a paso por Siimplo; además mira tu agenda real y te arma el turno para que lo confirmes vos.

Quién espera, a quién hicieron pasar y quién terminó, con hora de llegada para que nadie quede olvidado en la cola.

Los turnos de hoy de un lado, quién ya llegó del otro: hacés pasar al siguiente con un solo clic.

Quién tiene que volver y cuándo — controles post-visita y recordatorios en cola automáticamente, no en la cabeza de alguien.

Ingresos, gastos y ganancia neta para el período que elijas, con gráfico de tendencia, desglose por categoría y descarga.

Todas las facturas en un solo registro — pagada, pagada parcialmente, pendiente o borrador — con la venta en la misma pantalla.

Abrí y cerrá la caja con saldo inicial y esperado, ingresos, egresos y cada movimiento etiquetado por medio de pago.

Lo que debés y lo que te deben, con antigüedad a más de 30, 60 y 90 días y los días de atraso en cada fila.

Tu cartera de clientes con datos de contacto y saldo, más el link de recepción para compartir arriba de todo.

Cambio de aceite y filtro, revisión de frenos, escaneo de diagnóstico y detailing completo, cada uno con su tiempo de bóveda.

Inventario de repuestos con SKU, categorías, barras que marcan lo que está bajo, y costo contra precio de venta.

Seguí qué pediste, a quién, cuándo y para cuándo llega, con las entregas demoradas marcadas.

Tu libro de proveedores con CUIT, persona de contacto, mail de pedidos y código interno.

Las conversaciones con clientes quedan en el sistema y no repartidas en teléfonos personales, con no leídos y archivado.

Todas las formas en que cobrás — efectivo, posnet, cuentas bancarias — cada una con su moneda y su estado.

Manejá todas tus sucursales desde una sola cuenta en el plan más alto, cada una con su equipo, stock y caja.

Tu equipo con roles, última actividad y accesos que activás o desactivás, más una pestaña de permisos a medida que crecés.
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Sitio web incluido
Cada cuenta de Siimplo publica una página para tu negocio: tus servicios, reservas online y tu catálogo, sin diseñador ni hosting.
Tus servicios a la vista, siempre actualizados
Tus clientes reservan solos, las 24 horas
Catálogo de productos con precios
Cargá tus servicios por tamaño y un abono, y mirá cómo queda el día. El plan gratis no pide tarjeta.
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