Para clínicas y consultorios
El estado de cada pieza, lo que ya se hizo y lo que quedó por hacer, en una sola pantalla. Sin descifrar un dibujo hecho a mano hace tres años en una ficha de cartulina.
Una ficha odontológica en cartulina con el odontograma dibujado a mano funciona el día que se llena. El problema empieza después: cada control agrega marcas encima de las anteriores, tres profesionales usan convenciones ligeramente distintas, y a los dos años el dibujo cuenta una historia que solo entiende quien la escribió.
El daño real no es estético. Cuando el odontograma no se lee con claridad, lo pendiente desaparece: el tratamiento que se presupuestó y no se hizo queda mezclado con lo que sí se hizo, y nadie vuelve a mencionarlo.
En Siimplo el odontograma es digital y por estado: cada pieza tiene el suyo, y cambiarlo deja registro de cuándo y en qué consulta cambió. El dibujo no se ensucia con el tiempo porque no es un dibujo.
Un odontograma muestra el estado de hoy. La historia clínica muestra cómo se llegó hasta acá, que es lo que hace falta cuando un paciente vuelve con una molestia en una pieza que ya tocaste.
Cada consulta queda en orden cronológico con lo que se observó, lo que se hizo y lo que se cobró. Los estudios se adjuntan a la consulta que corresponde, así que la radiografía no vive en una carpeta aparte con el apellido del paciente y una fecha en el nombre del archivo.
Cuando el que atiende no es el que trató, que en una clínica con varios profesionales es la mitad de las veces, esa diferencia entre foto y evolución es lo que evita repetir un estudio o volver a explicar lo mismo.
El otro motivo para tener la historia ordenada aparece cuando hay un reclamo. Poder mostrar qué estado tenía cada pieza antes del tratamiento, con la fecha de cada cambio y el estudio adjunto de ese día, es una posición muy distinta a reconstruirlo de memoria dos años después.
El presupuesto y la historia clínica suelen vivir separados, y ahí es donde se pierde el tratamiento. El paciente aceptó seis prestaciones, se hicieron cuatro, y las dos restantes solo existen en la memoria de alguien.
En Siimplo el plan de tratamiento queda asociado al paciente con su estado, así que al abrir la ficha se ve qué fue aceptado, qué se ejecutó y qué sigue pendiente. Es la información que convierte un control de rutina en la continuación de un tratamiento.
Y como la ficha vive en el sistema y no en un fichero, la clínica conserva sus historias cuando un profesional se va, que es un problema administrativo antes que clínico.
El estado de cada una, con registro de cuándo cambió.
Cada consulta con lo observado, lo hecho y lo cobrado.
Radiografías y fotos asociadas a la consulta correspondiente.
Lo aceptado, lo ejecutado y lo pendiente, en la misma pantalla.
La misma ficha para cualquier profesional con permiso.
La fecha del próximo control, que dispara el recordatorio.
Cada módulo, tal como lo va a usar tu equipo durante una consulta.

Los turnos de hoy, tu cantidad de pacientes y el sitio de reservas que usan tus pacientes — en vivo desde el día uno.

Controles, obturaciones y tratamientos de conducto a lo largo del día, con el odontólogo asignado, en vista de lista o calendario.

Preguntale en tus palabras y te guía paso a paso por Siimplo; además mira tu agenda real y te arma el turno para que lo confirmes vos.

La historia odontológica de cada paciente en un solo lugar — procedimientos, notas y hallazgos que no dependen de quién esté ese día.

Un registro por fecha de todos los que llegaron — esperando, llamados o atendidos — con prioridad y hora de llegada.

Los turnos de hoy de un lado, quién ya llegó del otro: hacés pasar al siguiente con un solo clic.

Quién tiene que volver y cuándo — controles semestrales y seguimientos post-tratamiento en cola automáticamente, no en la cabeza de alguien.

Ingresos, gastos y ganancia neta para el período que elijas, con gráfico de tendencia, desglose por categoría y descarga.

Tu directorio de pacientes con datos de contacto y créditos disponibles, invitables a tu sitio de reservas con un clic.

Todas las facturas en un solo registro — pagada, pagada parcialmente, pendiente o borrador — con la venta en la misma pantalla.

Abrí y cerrá la caja con saldo inicial y esperado, ingresos, egresos y cada movimiento etiquetado por medio de pago.

Lo que debés y lo que te deben, con antigüedad a más de 30, 60 y 90 días y los días de atraso en cada fila.

Vendé planes de varias sesiones por adelantado y dejá que el sistema las descuente: precio, sesiones usadas, sesiones restantes y vencimiento.

Control y limpieza, obturaciones con composite, tratamientos de conducto y más, cada uno con su duración, color y profesionales habilitados.

Composites, anestésicos, fresas y descartables con costo contra precio de venta, y alertas de stock bajo antes de quedarte a mitad de una práctica.

Pedidos a tus proveedores dentales con fechas y estado, para que reponer sea un registro y no una llamada que recordás a medias.

Tu libro de proveedores con CUIT, persona de contacto, mail de pedidos y código interno.

Las conversaciones con clientes quedan en el sistema y no repartidas en teléfonos personales, con no leídos y archivado.

Tareas de seguimiento atadas a un cliente con fecha límite, para que “después lo llamo” sea algo que podés controlar.

Todas las formas en que cobrás — efectivo, posnet, cuentas bancarias — cada una con su moneda y su estado.

Manejá todas tus sucursales desde una sola cuenta en el plan más alto, cada una con su equipo, stock y caja.

Tu equipo con roles, última actividad y accesos que activás o desactivás, más una pestaña de permisos a medida que crecés.
Pantalla 1 de 22
Sitio web incluido
Cada cuenta de Siimplo publica una página para tu negocio: tus servicios, reservas online y tu catálogo, sin diseñador ni hosting.
Tus servicios a la vista, siempre actualizados
Tus clientes reservan solos, las 24 horas
Catálogo de productos con precios
Cargá un odontograma y un plan de tratamiento, y mirá qué queda pendiente. El plan gratis no pide tarjeta.
Comenzar