Para academias e institutos de idiomas
No es una prueba que se apaga en marzo. Es un plan gratuito permanente, sin tarjeta, con los cursos, los alumnos, la grilla de cuotas, la asistencia y el sitio web incluidos.
Una academia arranca el ciclo en marzo. Si el sistema que probaste se apaga a los treinta o a los noventa días, el corte cae en mayo o en junio, con las comisiones armadas, las cuotas cargadas y la asistencia de tres meses adentro. Para ese momento ya no estás eligiendo software: estás mirando cuánto trabajo perdés si te vas.
El plan gratuito de Siimplo no tiene fecha. Está limitado en cantidad de alumnos, no en tiempo, y la cuenta se abre sin cargar ninguna tarjeta. Si nunca pagás, seguís usándolo el año que viene igual.
Una academia chica, o un instituto que recién abre con dos comisiones, puede quedarse ahí indefinidamente sin estar usando una versión recortada.
Los cursos con su horario semanal y su docente, los alumnos colgados del adulto que paga, la grilla de cuotas donde cada mes es un registro con su estado, y la asistencia tomada por clase sobre la lista de la comisión.
También el sitio web público de la academia, con sus cursos y sus horarios, incluido desde el plan gratuito. Y el cifrado de los datos sensibles con AES-256-GCM, que está en los tres planes porque proteger lo que nos confiaste no debería ser una función premium.
Y la caja con las ventas y las cuentas por cobrar, que es lo mínimo para saber cómo viene el mes sin llevar una planilla en paralelo.
Los recordatorios y las notificaciones por WhatsApp. Cada mensaje que sale lo cobra Meta, así que no se pueden regalar. Es lo que más se extraña cuando llega el vencimiento de las cuotas y hay que avisarle a cuarenta familias.
Después: la liquidación docente, el portal para madres y padres, los reportes, la gestión de equipo y las sucursales adicionales. Están arriba porque cuestan operación, no para empujarte a pagar.
Los dos planes pagos tienen su precio publicado. No hay que pedir presupuesto para saber a qué vas si el año que viene sumás comisiones y el plan gratuito te queda chico.
La primera es si podés exportar. Una academia que carga alumnos, cuotas y asistencia durante todo un año queda atada a ese sistema por el trabajo acumulado, no porque sea el mejor que probó. Si la respuesta sobre la exportación es vaga, esa vaguedad ya es la respuesta.
La segunda es qué pasa en marzo del año siguiente, cuando sumás comisiones y el plan gratuito queda chico: si el precio del escalón siguiente está publicado o hay que pedirlo por mail, y si los alumnos cargados siguen donde están o hay que rehacer todo. Acá los dos planes pagos muestran el monto y el pasaje no mueve nada.
La tercera es más aburrida y es la que más duele: si el sistema entiende que el que cursa y el que paga son personas distintas. Un software que mete al alumno y a la madre en la misma ficha funciona hasta el primer hermano, y después no hay forma de arreglarlo sin rehacer la base.
Cada comisión con su día, su hora, su docente y su lista.
El alumno cursa, el adulto recibe la cuota. Los hermanos van juntos.
Cada mes con su monto y su estado, el año entero a la vista.
Sobre la lista de la comisión, guardada como historial.
Con tus cursos y tus horarios, desde el plan gratuito.
Limitado por cantidad de alumnos, nunca por tiempo.
El portal real, corriendo acá mismo. Entrá y tocá lo que quieras.

Tu academia en una sola pantalla apenas iniciás sesión: familias, alumnos y la cobranza del mes.

Preguntale cómo hacer cualquier cosa en Siimplo y te guía paso a paso, sin salir de la pantalla en la que estás.

Cada curso con su idioma, nivel, horario semanal, docente y cuota mensual — inglés, italiano o el idioma que enseñes.

En su mayoría menores, cada uno a cargo de la madre, el padre o el adulto que paga, con estado, historial de cursos y contacto en una sola ficha.

Inscribís a un alumno en un curso y el plan de cuotas mensuales queda escrito de entrada; si se da de baja, las cuotas futuras se van con la baja.

Alumnos hacia abajo, meses hacia el costado: cada cuota programada, pendiente, pagada parcialmente, pagada o condonada — y cada una es una factura que podés abrir.

Clases generadas a partir del horario, una lista por clase — presente, ausente, tarde o justificado — y docente suplente cuando hace falta.

Una tarifa mensual por hora semanal para cada docente; la liquidación del mes la suma y registra un movimiento por docente en la caja.

Madres, padres y adultos que pagan, con sus datos de contacto y los alumnos a su cargo — la cuenta a la que se emite cada factura.

Todas las facturas en un solo registro — pagada, pagada parcialmente, pendiente o borrador — con la venta en la misma pantalla.

Abrí y cerrá la caja con saldo inicial y esperado, ingresos, egresos y cada movimiento etiquetado por medio de pago.

Cuotas emitidas contra cuotas cobradas, tus mayores deudores, e ingresos, gastos y ganancia neta para el período que elijas.

Las conversaciones con clientes quedan en el sistema y no repartidas en teléfonos personales, con no leídos y archivado.

Tareas de seguimiento atadas a un cliente con fecha límite, para que “después lo llamo” sea algo que podés controlar.

Tu equipo con roles, última actividad y accesos que activás o desactivás, más una pestaña de permisos a medida que crecés.

Todas las formas en que cobrás — efectivo, posnet, cuentas bancarias — cada una con su moneda y su estado.

Manejá todas las sedes de la academia desde una sola cuenta en el plan más alto, cada una con su equipo, sus cursos y su caja.
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Sitio web incluido
Cada cuenta de Siimplo publica una página para tu academia: tus cursos con horarios y cuotas mensuales, tu dirección y tu WhatsApp, sin diseñador ni hosting.
Tus cursos con horarios y cuotas
Dirección, teléfono y WhatsApp
Madres y padres se registran solos
Diez alumnos y la grilla del mes. Sin tarjeta y sin fecha de corte.
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