Para centros de estética
La estética no se vende por turno, se vende por tratamiento: seis sesiones de depilación, diez de aparatología. Siimplo lleva el paquete, descuenta cada sesión y te dice quién tiene cuántas pendientes.
La diferencia entre una peluquería y un centro de estética es que acá casi nada se resuelve en una visita. La depilación definitiva son seis u ocho sesiones separadas por semanas, la aparatología son diez, los faciales se venden en packs. Lo que vendés es el tratamiento completo y lo que entregás son sesiones.
Eso hace que una agenda suelta no alcance. Necesitás saber que la clienta compró ocho sesiones, que lleva tres, que la cuarta está agendada y que las cuatro restantes siguen disponibles. Si eso vive en una planilla paralela a la agenda, las dos se desincronizan en la primera semana.
Siimplo vende el paquete como paquete y descuenta una sesión cada vez que la clienta viene. En cualquier momento sabés cuántas le quedan, y la clienta también, que es la mitad del problema: la discusión sobre cuántas sesiones pagó y cuántas usó desaparece cuando las dos partes miran el mismo número.
En estética la ficha no es un detalle administrativo, es parte del servicio y a veces del respaldo legal. Qué zona se trató, con qué potencia, qué reacción hubo, si firmó el consentimiento, si hay alguna contraindicación declarada. Con seis sesiones por tratamiento, nada de eso se recuerda.
En Siimplo cada clienta tiene su historial con las notas de cada sesión y los archivos que quieras adjuntar, incluidas fotos de antes y después y el consentimiento firmado. La profesional que atiende la cuarta sesión ve qué se hizo en las tres anteriores sin preguntar.
Y como la ficha vive en el sistema y no en un cuaderno en un cajón ni en una carpeta compartida que cualquiera abre, queda a la vista de quien corresponde.
Las ampollas, los geles y los consumibles de cabina son costo directo de cada sesión, y son lo que más silenciosamente se escapa. No es robo, es que nadie anota que se usaron dos ampollas en lugar de una.
El inventario de Siimplo lleva lo de cabina y lo de reventa en el mismo lugar, con aviso cuando algo queda por debajo del mínimo. Si además vendés producto a la clienta, se cobra en el mismo ticket que la sesión y descuenta del stock sin un segundo registro.
Vendés ocho, descontás una por visita, y siempre sabés cuántas quedan.
Notas por sesión, fotos de antes y después y el consentimiento adjunto.
Cada una con su cabina, su horario y sus tratamientos.
Ampollas y consumibles junto al producto que vendés, con aviso de reposición.
La sesión siguiente se avisa sola, que es lo que sostiene un tratamiento largo.
Tu web pública con reservas y tu lista de tratamientos, en todos los planes.
Cada módulo, tal como lo va a usar tu equipo entre cabina y mostrador.

Los turnos de hoy, tu cantidad de clientas y el sitio de reservas que usan: activo desde el día uno.

Cortes, color y manicura a lo largo del día, con el o la profesional asignada y la clienta, en lista o calendario.

Preguntale en tus palabras y te guía paso a paso por Siimplo; además mira tu agenda real y te arma el turno para que lo confirmes vos.

Quién espera, quién está en el sillón y quién terminó, con prioridades para un sábado cargado.

Los turnos de hoy de un lado, quién ya llegó del otro: hacés pasar al siguiente con un solo clic.

Quién tiene que volver y cuándo — controles post-visita y recordatorios en cola automáticamente, no en la cabeza de alguien.

Ingresos, gastos y ganancia neta para el período que elijas, con gráfico de tendencia, desglose por categoría y descarga.

Todas las facturas en un solo registro — pagada, pagada parcialmente, pendiente o borrador — con la venta en la misma pantalla.

Abrí y cerrá la caja con saldo inicial y esperado, ingresos, egresos y cada movimiento etiquetado por medio de pago.

Lo que debés y lo que te deben, con antigüedad a más de 30, 60 y 90 días y los días de atraso en cada fila.

Tu cartera con datos de contacto y créditos disponibles, invitable a tu sitio de reservas en un clic.

Qué le hiciste la vez pasada, en cada clienta: fórmulas, tratamientos y notas que sobreviven al recambio de personal.

Paquetes prepagos de 5 o 10 visitas con créditos usados, restantes y vigencia: clientas que vuelven, pagas por adelantado.

Corte y peinado, tratamientos de color, manicura y más, cada uno con su duración, color y profesionales habilitados.

Productos de reventa e insumos de salón con SKU, costo contra precio de venta, y alertas de faltante.

Seguí qué pediste, a quién, cuándo y para cuándo llega, con las entregas demoradas marcadas.

Tu libro de proveedores con CUIT, persona de contacto, mail de pedidos y código interno.

Las conversaciones con clientes quedan en el sistema y no repartidas en teléfonos personales, con no leídos y archivado.

Tareas de seguimiento atadas a un cliente con fecha límite, para que “después lo llamo” sea algo que podés controlar.

Todas las formas en que cobrás — efectivo, posnet, cuentas bancarias — cada una con su moneda y su estado.

Manejá todas tus sucursales desde una sola cuenta en el plan más alto, cada una con su equipo, stock y caja.

Tu equipo con roles, última actividad y accesos que activás o desactivás, más una pestaña de permisos a medida que crecés.
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Sitio web incluido
Cada cuenta de Siimplo publica una página para tu negocio: tus servicios, reservas online y tu catálogo, sin diseñador ni hosting.
Tus servicios a la vista, siempre actualizados
Tus clientes reservan solos, las 24 horas
Catálogo de productos con precios
Cargá un paquete de sesiones y una clienta, y mirá cómo se descuenta. El plan gratis no pide tarjeta.
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