Para consultorios de psicología
No es una prueba de treinta días. Es un plan gratuito permanente, sin tarjeta de crédito, con la agenda, las fichas, las notas de sesión cifradas y tu sitio web incluidos.
La palabra está gastada. En este rubro suele significar una prueba que se apaga justo cuando ya cargaste a todos tus pacientes y tu agenda vive adentro, que es exactamente el momento en que peor se decide.
Acá el plan gratuito no tiene fecha. Está limitado en cantidad de pacientes, no en tiempo: si nunca pagás, lo seguís usando. Se abre sin cargar ningún medio de pago, así que tampoco hay una tarjeta esperando a que te olvides de cancelar.
Un consultorio que recién arranca, o uno que atiende pocas horas por semana, puede quedarse en el plan gratuito indefinidamente y no estar usando una versión lisiada del producto.
La agenda con turnos, la ficha del paciente con su historial, y las notas de sesión — que se guardan cifradas con AES-256-GCM igual que en los planes pagos, porque el cifrado no es una función premium y no tendría sentido que lo fuera.
También el sitio web público del consultorio, con tus servicios, tus horarios y un link de reserva con código QR. El turno que saca el paciente desde ahí entra directo en tu agenda. Esa parte suele sorprender: es lo más visible hacia afuera y está del lado gratuito.
Y la caja del día con las ventas y lo que cada paciente debe, que es lo mínimo para saber cómo viene el mes sin abrir una planilla aparte.
Los recordatorios automáticos por WhatsApp. Cada mensaje que sale tiene un costo real que cobra Meta, así que no podemos regalarlos sin que alguien los pague. Es la función que más se extraña y la decimos primero.
Después: los paquetes de sesiones, la sala de espera, el stock y las compras de insumos, los reportes, la gestión de equipo y las sucursales adicionales. Ninguna está arriba del muro para forzar la venta; están arriba porque cuestan operación todos los meses.
Los precios de los dos planes pagos están publicados con el monto a la vista. No hace falta pedir presupuesto ni agendar una llamada para saber a qué estás yendo si algún día te queda chico.
La primera es si podés exportar. Un consultorio que carga fichas y notas durante doce meses queda atado a ese sistema por el trabajo acumulado, no porque sea el mejor. Si la respuesta sobre la exportación es vaga, esa vaguedad es la respuesta.
La segunda es qué pasa cuando el plan gratuito queda chico: si el precio del siguiente escalón está publicado o hay que pedirlo, y si los datos siguen donde están o hay que empezar de nuevo. Acá los dos planes pagos tienen el monto a la vista y el pasaje no mueve nada de lo cargado.
La tercera, específica de este rubro: dónde viven las notas de sesión y quién puede leerlas. Un sistema que guarda material clínico en texto plano es un sistema que lo entrega entero el día que alguien se lleva una copia de la base.
Con el historial de cada paciente y la ficha completa.
AES-256-GCM, igual que en los planes pagos. El cifrado no se paga aparte.
Tus servicios, tus horarios y link de reserva con código QR.
Lo cobrado en el día y lo que cada paciente debe.
La cuenta se abre sin medio de pago y no vence nunca.
No por tiempo. Si nunca pagás, lo seguís usando igual.
El portal real, corriendo acá mismo. Entrá y tocá lo que quieras.

Las sesiones de hoy, tus clientes activos y el link de admisión con el que reservan la primera consulta.

Sesiones individuales, de pareja, de admisión y grupales a lo largo del día, con el profesional asignado y el estado de confirmación.

Preguntale en tus palabras y te guía paso a paso por Siimplo; además mira tu agenda real y te arma el turno para que lo confirmes vos.

Los turnos de hoy de un lado, quién ya llegó del otro: hacés pasar al siguiente con un solo clic.

El registro por fecha de las llegadas y cuánto esperó cada persona, guardado sesión por sesión.

Quién tiene que volver y cuándo — controles post-visita y recordatorios en cola automáticamente, no en la cabeza de alguien.

Ingresos, gastos y ganancia neta para el período que elijas, con gráfico de tendencia, desglose por categoría y descarga.

Todas las facturas en un solo registro — pagada, pagada parcialmente, pendiente o borrador — con la venta en la misma pantalla.

Abrí y cerrá la caja con saldo inicial y esperado, ingresos, egresos y cada movimiento etiquetado por medio de pago.

Lo que debés y lo que te deben, con antigüedad a más de 30, 60 y 90 días y los días de atraso en cada fila.

Tu cartera con datos de contacto, créditos de sesión disponibles y estado, buscable e invitable en un clic.

Un registro clínico privado por cliente, sesión a sesión, buscable en toda tu cartera.

Bloques prepagos por cliente con sesiones usadas, restantes y vigencia, marcados cuando hay que renovarlos.

Individual, de pareja, de admisión y grupal, cada una con su duración, color y profesional.

Stock por SKU con costo y precio de venta, niveles con color que marcan lo que se está por acabar, e importación por CSV.

Seguí qué pediste, a quién, cuándo y para cuándo llega, con las entregas demoradas marcadas.

Tu libro de proveedores con CUIT, persona de contacto, mail de pedidos y código interno.

Las conversaciones con clientes quedan en el sistema y no repartidas en teléfonos personales, con no leídos y archivado.

Tareas de seguimiento atadas a un cliente con fecha límite, para que “después lo llamo” sea algo que podés controlar.

Todas las formas en que cobrás — efectivo, posnet, cuentas bancarias — cada una con su moneda y su estado.

Manejá todas tus sucursales desde una sola cuenta en el plan más alto, cada una con su equipo, stock y caja.

Tu equipo con roles, última actividad y accesos que activás o desactivás, más una pestaña de permisos a medida que crecés.
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Cada cuenta de Siimplo publica una página para tu negocio: tus servicios, reservas online y tu catálogo, sin diseñador ni hosting.
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