Para clínicas veterinarias
Atender bien al paciente es la mitad del trabajo; la otra mitad es que el tutor vuelva en seis meses. Siimplo guarda la relación con cada tutor y avisa cuando toca la vacuna, el control o la desparasitación.
Un sistema de gestión veterinaria responde qué le pasó al paciente. Un CRM responde algo distinto: quién es el tutor, cuántas mascotas tiene, cada cuánto viene, qué gastó el año pasado y cuándo dejó de aparecer. Son dos preguntas y la mayoría de las clínicas solo tiene herramientas para la primera.
La diferencia importa porque el ingreso de una veterinaria no viene de la consulta suelta, viene de la repetición. El tutor que trae al perro por la vacuna anual, por el control de los diez años y por el alimento cada mes vale mucho más que cuatro consultas nuevas, y cuesta una fracción conseguirlo.
Siimplo pone al tutor en el centro y cuelga de él a sus mascotas, su historial de visitas, sus compras y su saldo. Es la misma base de datos que usa la parte clínica, así que no hay dos sistemas ni dos versiones del mismo cliente.
Lo que hace volver a un tutor casi nunca es una campaña: es que alguien le avise a tiempo. La vacuna que vence en marzo, el control post operatorio a los diez días, la desparasitación cada tres meses. Sin un sistema, esos avisos dependen de que alguien recuerde revisar una lista.
En Siimplo los recordatorios salen por WhatsApp desde la ficha, sobre fechas que ya están cargadas en el historial de cada mascota. El tutor recibe un mensaje que tiene sentido para él, no una promoción, y eso es lo que hace que conteste en lugar de silenciarlo.
El efecto secundario es que la agenda deja de depender de la demanda espontánea. Una clínica con recordatorios sabe aproximadamente cuántos controles va a tener el mes que viene, porque los agendó ella.
La métrica que casi ninguna veterinaria mira es la más cara: los tutores que se fueron sin avisar. No hay una baja, no hay una queja, simplemente el año pasado venían y este año no. Para cuando se nota, ya son varios.
Con las visitas registradas, la lista de quién no vuelve desde hace seis meses o un año sale de los datos que ya tenés. Es la lista más rentable de una clínica, porque son personas que ya te eligieron una vez.
Los reportes muestran lo mismo en positivo: qué tutores concentran la facturación, qué servicios traen repetición y cuáles se venden una sola vez y no vuelven a aparecer.
Sus mascotas, sus visitas, sus compras y su saldo en una sola pantalla.
Vacunas, controles y desparasitaciones avisadas por WhatsApp desde la ficha.
Cada visita con lo que se hizo y lo que se cobró, por mascota y por tutor.
La lista de tutores sin visitas recientes, que es la más rentable que tenés.
Qué servicios traen de vuelta al tutor y cuáles se agotan en una visita.
Tu web pública con turnos, para que el que recibe el aviso reserve solo.
Cada módulo, tal como lo va a usar tu equipo entre consulta y consulta.

Los turnos de hoy, tu cantidad de clientes y el link de reservas que usan los dueños: toda la clínica en una pantalla.

Los turnos del día con el servicio, el profesional asignado y el estado de confirmación, en lista o calendario.

Preguntale en tus palabras y te guía paso a paso por Siimplo; además mira tu agenda real y te arma el turno para que lo confirmes vos.

Ordená las llegadas espontáneas: esperando, llamado o atendido, con prioridad de urgente a baja y hora de llegada.

Los turnos de hoy de un lado, quién ya llegó del otro: hacés pasar al siguiente con un solo clic.

Quién tiene que volver y cuándo — controles post-visita y recordatorios en cola automáticamente, no en la cabeza de alguien.

Ingresos, gastos y ganancia neta para el período que elijas, con gráfico de tendencia, desglose por categoría y descarga.

Cada dueño con sus datos de contacto y créditos disponibles, invitable a tu sitio de reservas en un clic.

Un perfil por paciente — especie, raza, edad — con la historia clínica que acompaña al animal en cada visita.

Planes prepagos por cliente con créditos usados, restantes y vigencia, más un filtro para los que están por vencer.

Todas las facturas en un solo registro — pagada, pagada parcialmente, pendiente o borrador — con la venta en la misma pantalla.

Abrí y cerrá la caja con saldo inicial y esperado, ingresos, egresos y cada movimiento etiquetado por medio de pago.

Lo que debés y lo que te deben, con antigüedad a más de 30, 60 y 90 días y los días de atraso en cada fila.

Medicación, alimento medicado y descartables con SKU, barras de stock, costo y precio de venta, y alertas de faltante.

Seguí qué pediste, a quién, cuándo y para cuándo llega, con las entregas demoradas marcadas.

Tu libro de proveedores con CUIT, persona de contacto, mail de pedidos y código interno.

Tu equipo con roles, última actividad y accesos que activás o desactivás, más una pestaña de permisos a medida que crecés.

Las conversaciones con clientes quedan en el sistema y no repartidas en teléfonos personales, con no leídos y archivado.

Tareas de seguimiento atadas a un cliente con fecha límite, para que “después lo llamo” sea algo que podés controlar.

Todas las formas en que cobrás — efectivo, posnet, cuentas bancarias — cada una con su moneda y su estado.

Manejá todas tus sucursales desde una sola cuenta en el plan más alto, cada una con su equipo, stock y caja.

La página de tu negocio de cara al cliente: portada, logo, descripción, especialidades, idiomas y certificaciones.

Consultas de control, vacunación, limpiezas dentales y consultas quirúrgicas, cada una con su duración y días bloqueados.
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